Más allá de su interesante propuesta de vinos, con colecciones pensadas para gente que quiere disfrutar del vino sin complejos como Mala Vida, Bala Perdida, Vivir sin Dormir, Vividor o Cava Sutra; y para winelovers que buscan propuestas capaces de sorprender por su singularidad como la colección ‘Los Arráez’, Bodegas Arráez ha configurado un proyecto enoturístico lleno de iniciativas únicas en sus instalaciones, alzadas en el paraje de Císcar, en Terres dels Alforins. Allí, Toni y su equipo proponen una línea de experiencias que cobran su mayor encanto en esta época del año, en el que los paisajes que se divisan desde la bodega componen una explosión cromática con las diferentes parcelas de viñedo de las diversas variedades que cultivan, que ofrecen colores propios del otoño.