Hay una cierta tradición cinematográfica de películas que comienzan con un accidente en la carretera y, a partir de este hecho, desarrollan tramas en las que los personajes implicados en el accidente en cuestión se enfrentan a situaciones inesperadas. Dos casos ejemplares son ‘Muerte de un ciclista’, de Juan Antonio Bardem, y ‘La mujer sin cabeza’, de Lucrecia Martel. El último filme de Jafar Panahi, galardonado con la Palma de Oro en Cannes, empieza igual: un matrimonio y su hija circulan de noche en coche por una carretera solitaria y atropellan a un perro. Lo que sigue convierte ese simple accidente en el detonante de situaciones siempre tensas, aunque a veces algo ridículas, que atañen a gente que sufrió la represión de la dictadura iraní.