Hace veintitrés años, El otro lado de la cama demostró que la comedia española también podía ser ingeniosa mezclando enredos y infidelidades con unos números musicales basados en éxitos del pop. Su espectacular acogida generó adaptaciones teatrales y una segunda entrega, Los dos lados de la cama, estrenada tres años después. Ambas películas consiguieron recaudar más de veinte millones de euros y llevaron a cuatro millones de espectadores a los cines, dando pie a un fenómeno cultural que llevaba dos décadas reclamando una conclusión a la altura.