Una semana después de desalojar a todos sus concursantes por el peligro de una prueba, Sonsoles Ónega acudió como invitada de la cuarta gala de ‘El Desafío’. La presentadora, que vive en un oasis liderando cada tarde su franja frente a ‘TardeAR’, salió de su zona de confort para enfrentarse a un reto que Mario Vaquerizo no fue capaz de completar como concursante.