Duelo en la alta sierra. Momentazo televisivo el pasado martes en la rueda de prensa tras el consejo de ministros. Más allá del surrealismo que supone el hecho de que una vicepresidenta haga pasar las de Caín (en vivo y en riguroso directo) a la portavoz del gobierno al que ella misma pertenece, Alegría y Díaz, Pilar y Yolanda (Montero está de baja, rumiando su venganza) demostraron que, frente al simplismo masculino, y ser ellas emocionalmente más sabias, laboralmente más competentes, vitalmente más racionales, y siempre más inteligentes y sensibles y con una mayor una capacidad para aceptar las incertidumbres de la vida, Díaz, Alegría y Montero pusieron de manifiesto ellas solitas que también saben ser tan ladinas y rencorosas como nosotros, pobres hombres caucásicos venidos a menos. Pero como diría Errejón, habrá sido por culpa de la cultura del heteropatriarcado, eso seguro.