La experiencia de ver ‘El cuento de la criada’ (Max) ha sido intensamente diferente esta temporada. En parte porque en medio de otro mandato de Trump, los temas de maternidad y libertad de la serie han vuelto a resonar con fuerza particular. También porque, siendo estos los últimos capítulos, sus guionistas no han caído en la trampa de la circularidad y han entregado, semana a semana, episodios con decisiones y hechos que importaban, que tenían consecuencias y a veces efectos irreversibles.