Aunque su fundación data de 1990, la Cooperativa de Viver nació para dar continuidad al movimiento cooperativista del Alto Palancia originado en 1915 con ‘La defensora de Viver’, germen de una entidad con más de medio centenar de socios y una estructura diseñada para crear un valor compartido entre todos sus socios. Se creó con el objetivo de gestionar las cosechas de aceituna con una almazara, aunque pronto comenzaron a diversificar sus producciones, incorporando secciones de almendra, nuez, alubias y vinos; además de otra serie de servicios como supermercados, agrotienda, gasolinera e incluso servicios de telefonía y electricidad y un interesante proyecto para dinamizar el turismo rural en la comarca.