Cada cineasta tiene sus momentos. De Rob Reiner nos quedaremos sin duda con tres películas: ‘This is Spinal Tap’ (1984), ‘La princesa prometida’ (1987) y ‘Cuando Harry encontró a Sally’ (1989). El director, asesinado este domingo junto a su segunda esposa en su casa de Los Ángeles, la productora Michele Singer –la principal hipótesis que baraja la policía es la de que uno de sus hijos, Nick, es el autor del crimen–, se movió de manera cómoda por el terreno de la comedia, sin asumir muchos riesgos –como su primera esposa, la directora Penny Marshall–, pero procurando un estilo conciso, elegante aunque no siempre educado: abundan en sus mejores películas las escenas de incorrección política. No es de extrañar teniendo en cuenta que su padre, Carl Reiner, realizó mano a mano con Steve Martin cintas disconformes como ‘Cliente muerto no paga’ y ‘Un genio con dos cerebros’.