En el frondoso, esquivo y oscuro bosque en el que se ha convertido el universo cinematográfico de Marvel, ‘Thunderbolts*’ destaca por derecho propio. No porque esté a la altura de filmes precedentes sobre Los Vengadores, Iron Man, Spider-man y Capitán América, sino porque propone cosas distintas en un ecosistema que llevaba tiempo dando síntomas de agotamiento. La idea es la de crear a unos nuevos Vengadores, el supergrupo de superhéroes que sostiene el andamiaje fílmico de la Casa de las Ideas que regentó durante décadas el sagaz y espabilado Stan Lee. A Kevin Fiege, el ideólogo de los filmes Marvel, le iría bien aprender más cosas de Lee. Y en ‘Thunderbolts*’ parece que lo ha entendido: menos parafernalia y más identidad; menos espectáculo digital gratuito y algo más de enjundia temática.