Si hay un cineasta comprometido con el presente y firmemente (y fieramente) convencido de la necesidad de denunciar las injusticias sociales, ese es Radu Jude. Es sin duda uno de los cineastas del presente que va más lejos en su retrato y denuncia de los horrores del mundo, poniendo el foco en Europa. Escribe y dirige con una lucidez y una mordacidad afiladísimas, desde el hartazgo y el enfado, poniendo sobre la mesa una cantidad obscena de ideas y confiando plenamente en el humor como la mejor herramienta para destapar las injusticias y las miserias humanas.