Se sabe que es Navidad cuando la casa huele a puchero. Ese olor a caldo lento, a verdura y a carne sigue siendo, para muchas familias, la auténtica banda sonora del día 25, ligada a recuerdos de infancia y reuniones familiares que empiezan en la cocina y acaban alrededor de la mesa. La escena se repite cada año en las casas valencianas: una olla enorme al fuego, la cocina llena de vapor y un aroma inconfundible que lo impregna todo, marcando el inicio de una jornada especial. Es el puchero de Navidad, el putxero de Nadal, el plato más representativo de las comidas navideñas valencianas y una de las mejores pruebas de que «El Nadal és Valencià».