No son de nadie y son de todos. No gritan, ni lucen bufanda alguna. No se ponen nerviosos. Lo viven con una pausa admirable y, la verdad, si eran unos maestros de la NBA empiezan a ser unos catedráticos del fútbol.
No son de nadie y son de todos. No gritan, ni lucen bufanda alguna. No se ponen nerviosos. Lo viven con una pausa admirable y, la verdad, si eran unos maestros de la NBA empiezan a ser unos catedráticos del fútbol.