Aunque este sábado la Plaza de San Pedro se llenó de solemnidad, autoridades de todo el mundo y un protocolo riguroso que parecía sacado de otra época, hay un detalle que ha dejado claro que el papa Francisco no era precisamente amante de las formalidades. Incluso su propio funeral parece haber chocado con la sencillez que tanto predicó en vida.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *