Antes de que Robert Pattinson se convirtiera en el vampiro más famoso de la gran pantalla gracias a la saga Crepúsculo, el actor británico se atrevió con un papel arriesgado y muy alejado de lo que luego le daría fama mundial: encarnar a Salvador Dalí en una película sobre su supuesta relación con Federico García Lorca. El film, titulado Sin límites (Little Ashes en su versión original), se estrenó en 2008 y pasó bastante desapercibido en su momento, pero con el tiempo se ha convertido en una pieza curiosa dentro de la filmografía de Pattinson y en un objeto de interés para quienes siguen la obra de los dos grandes artistas españoles. Hoy en día, esta producción puede recuperarse a través de la plataforma Filmin.
La película se centra en la etapa universitaria de Lorca, Dalí y Luis Buñuel en la Residencia de Estudiantes de Madrid, durante los años veinte. En aquel ambiente efervescente, los tres jóvenes comenzaron a forjar sus personalidades artísticas mientras España vivía los últimos coletazos de la dictadura de Primo de Rivera y se acercaba al clima convulso que desembocaría en la Guerra Civil. Sin límites explora en particular la relación íntima y afectiva entre Lorca y Dalí, presentando al poeta como alguien profundamente fascinado por el pintor, mientras que Dalí, con su ambigüedad habitual, oscila entre el rechazo y la atracción.
Robert Pattinson da vida a un joven Dalí con todos los rasgos excéntricos que después serían su sello personal: su amaneramiento, sus gestos calculados y la obsesión por la provocación. El papel de Federico García Lorca recayó en el actor español Javier Beltrán, que transmite la intensidad poética y emocional del granadino. La película muestra cómo ambos personajes exploran una atracción compleja y marcada por las tensiones sociales de la época, la represión y las dudas existenciales. Por su parte, Matthew McNulty interpreta a un joven Luis Buñuel, más rígido y distante, que observa con incomodidad la relación de sus amigos.
El rodaje de Sin límites tuvo lugar en diversas localizaciones de España, incluyendo Barcelona y la Costa Brava, buscando recrear tanto los entornos académicos como los paisajes mediterráneos que marcaron la obra de Dalí. La dirección corrió a cargo de Paul Morrison, cineasta británico que ya había ganado notoriedad con Solomon and Gaenor (1999). Sin embargo, en este caso la recepción fue desigual: la crítica no perdonó ciertos excesos melodramáticos ni la forma un tanto tópica con la que se narraban episodios de la vida de Lorca y Dalí.
Pese a ello, la película tiene un valor singular. No solo porque anticipa el camino de Pattinson hacia papeles más arriesgados —algo que años después demostraría con directores como David Cronenberg, Robert Eggers o los hermanos Safdie—, sino también porque se atreve a abordar una de las cuestiones más debatidas en torno a Lorca: su orientación sexual y la manera en que influyó en su poesía y en sus vínculos personales. En Sin límites esa dimensión es central, mostrando un Lorca vulnerable y apasionado, incapaz de separar sus sentimientos de su obra creativa.
El film nunca alcanzó gran notoriedad en taquilla, en parte porque se estrenó poco antes de que Pattinson explotara como fenómeno adolescente gracias a Crepúsculo. La comparación resultaba inevitable: mientras los cines se llenaban de multitudes para ver a Edward Cullen, la cinta que lo había mostrado como Dalí quedaba relegada a un segundo plano. Con el tiempo, sin embargo, ha ganado cierto estatus de rareza cinematográfica y hoy despierta curiosidad tanto en seguidores de Lorca y Dalí como en los fans del actor británico que buscan indagar en sus primeros pasos.
Gracias a su disponibilidad en Filmin, ahora es posible revisitar esta obra y descubrir un experimento peculiar, un intento de fusionar historia, arte y drama romántico que, aunque fallido en su ejecución para algunos críticos, sigue siendo una muestra de cómo el cine se atreve a explorar las zonas grises y las pasiones ocultas de los grandes nombres de la cultura.