¿Merece la pena subirse al AVE para disfrutar del restaurante Gamberro en Zaragoza? La respuesta es un sí rotundo. En menos de hora y media desde Barcelona o Madrid, puedes disfrutar de una experiencia gastronómica radicalmente creativa: un menú degustación de 17 pases que mezcla técnica, provocación y emoción. Los platos desafían los sentidos, los sabores explotan en la boca y el ritmo no deja a nadie indiferente. Franchesko, Flor y Julio ofrecen un “viaje” de tres horas del que se sale flotando, no rodando ni empachado.