Francisco Martínez Bermell llevaba toda su vida vinculada al mundo del vino, aunque no fue hasta 1982 cuando arrancó su proyecto vital, el legado en forma de bodega que dejaría a las futuras generaciones. Vera de Estenas hundió sus raíces en la centenaria Casa Don Ángel, en el término de Utiel, una finca con viejas parcelas de viñedo que pronto comenzó a transformar, conservando aquellas de uvas autóctonas como la Tardana o Bobal con más edad y reestructurando otras para cultivar uvas que en aquella época apenas si se conocían en la zona.

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