Aunque Arráez ya había desarrollado un interesante proyecto enoturístico en sus antiguas instalaciones, ubicadas dentro del casco urbano de La Font de la Figuera), no fue hasta 2020 cuando comenzaron a construir su particular concepto del enoturismo en su nueva bodega, alzada en el paraje de Císcar, en Terres dels Alforins. Allí, Toni y su equipo han seguido trabajando en la producción de grandes vinos como Mala Vida, Bala Perdida, Vivir sin Dormir, Vividor o Cava Sutra, además de elaborar vinos como los de la colección ‘Los Arráez’ que ponen en valor variedades de uva autóctonas de la zona.

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